En un conmovedor relato, Enrique Gianola, subcomisario y uno de los 19 policías enjuiciados por el presunto homicidio de Franco Casco, compartió la difícil experiencia que vivió su familia mientras él estaba detenido. Gianola, quien pasó casi seis años en prisión, afirmó que su hijo Ignacio sufrió severas afecciones emocionales, incluyendo la pérdida de cabello, debido a la situación de su padre.
Franco Casco, un joven de 20 años, fue arrestado en 2014 durante un operativo policial en Rosario. A pesar de haber sido liberado esa misma noche, su familia lo buscó días después cuando no regresó a casa. Su cuerpo fue encontrado semanas más tarde en el río Paraná, y aunque la autopsia no halló lesiones, la Justicia Federal determinó que había sido asesinado en la comisaría.
Impacto familiar y social
El relato de Gianola resuena en las historias de otros familiares de los policías acusados. Verónica Enciso, esposa de Guillermo Gysel, reveló que sus hijos fueron engañados sobre la situación de su padre, creyendo que estaba trabajando. La angustia de los niños se manifestaba en problemas de salud durante las visitas al penal, donde debían atravesar rigurosas requisas.
La experiencia de las visitas también dejó secuelas emocionales. Elisabet Gysel, hermana de Guillermo, recordó cómo su sobrino menor se descomponía antes de ver a su padre, mostrando síntomas de ansiedad. Las familias compartieron momentos de dolor, esperando y rezando juntas en la capilla del pabellón, buscando consuelo en medio de la incertidumbre.
El camino hacia la absolución
Tras años de juicio, todos los policías acusados fueron absueltos en 2023, aunque la decisión no cerró el caso. El Tribunal de Casación ha ordenado una nueva evaluación tras un recurso del fiscal federal. Las familias ahora enfrentan el desafío de reconstruir sus vidas tras un periodo de sufrimiento prolongado.
Hugo Álvarez, hermano del comisario Diego Álvarez, enfatizó las cicatrices generacionales que dejó esta situación, señalando que muchos hijos pasaron más tiempo sin sus padres que con ellos. A pesar de la absolución, reconoció que el daño emocional es un legado que perdurará.
El caso de Franco Casco sigue siendo un punto de dolor y controversia, con repercusiones que van más allá de un juicio, afectando a las familias de aquellos involucrados y dejando huellas profundas en sus vidas.
Fuente: NA



