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22 septiembre 2026, 2:00 pm

La industria automotriz argentina: entre inversiones y desafíos de competitividad

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La industria automotriz en Argentina enfrenta un escenario contradictorio. En el último año, se han dejado de producir siete modelos, mientras que solo se han incorporado dos, lo que ha llevado a una reducción de la oferta de 19 a 14 vehículos. A la vez, la producción ha caído un 17%. Sin embargo, las terminales automotrices están realizando inversiones que superan los US$2000 millones y comienzan a explorar nuevas formas de electrificación.

De acuerdo a los datos proporcionados por la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), entre enero y agosto de este año se fabricaron 275.228 vehículos, lo que representa una caída del 17,1% en comparación con el mismo período del año anterior. Las ventas a concesionarios también se han reducido en un 24,8%. A pesar de esta caída, las exportaciones han mostrado un comportamiento positivo, alcanzando las 174.859 unidades, lo que significa un incremento del 0,9%.

La reducción de modelos en el mercado local se debe a varios factores, incluyendo el final de ciclos de producción de vehículos como el Renault Logan y el Peugeot Partner, así como decisiones estratégicas de empresas como Nissan, que ha cesado su producción en el país. A pesar de estos cambios, las empresas automotrices están invirtiendo en nuevos proyectos. Por ejemplo, Renault ha presentado su nueva pickup, Niagara, y está destinando casi US$400 millones a este proyecto, mientras que Volkswagen invierte US$580 millones para una nueva generación de su pickup Amarok.

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Ford ha destinado US$700 millones en la transformación de su planta en Pacheco, donde se produce la nueva Ranger, y Toyota también estará produciendo una versión híbrida de la Hilux en Zárate. Adicionalmente, Stellantis y Peugeot están invirtiendo en nuevas generaciones de sus modelos, en un esfuerzo por mejorar la competitividad del sector.

A pesar de estos esfuerzos, no todos los proyectos tienen la misma solidez. Algunos modelos, como el Fiat Titano y el RAM Dakota, aún deben alcanzar la escala esperada, y la producción de General Motors se encuentra limitada a un solo turno. Esto plantea cuestionamientos sobre la continuidad y viabilidad de la industria automotriz en el país.

Desde el sector, se destaca que la discusión no debe centrarse en el cierre de fábricas, sino en cómo hacerlas más competitivas. Esto incluye abordar problemas como la carga tributaria, la infraestructura y los costos logísticos. La industria automotriz opera bajo un marco de aranceles y regulaciones que, si bien ofrecen protección, también pueden retrasar la resolución de problemas estructurales.

La mayor preocupación radica en el debilitamiento de la red de proveedores, que podría comprometer la producción a largo plazo. La Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) informó sobre un déficit de US$3928 millones en el comercio de autopartes en el primer semestre, lo que subraya la vulnerabilidad de las empresas que dependen de pocos programas productivos.

En conclusión, la industria automotriz argentina se encuentra en una encrucijada. La capacidad de adaptación y la búsqueda de competitividad serán claves para su futuro, en un entorno en constante cambio.

Fuente: La Nación

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