Luz Birba, una profesional que dedicó más de una década al marketing en grandes empresas, ha dado un giro radical en su vida al abandonar la rutina corporativa para seguir su verdadera pasión: la alfarería. Su historia es un testimonio de cómo nunca es tarde para encontrar lo que realmente nos apasiona.
Después de obtener su título en Administración de Empresas, Birba se adentró en el mundo del marketing, donde disfrutó especialmente de los procesos creativos relacionados con el diseño de productos y campañas publicitarias. Sin embargo, con el paso de los años, la falta de tiempo personal y el deseo de ser más presente en la vida de sus hijos la llevaron a replantearse su futuro profesional.
Tras la llegada de su segundo hijo, Luz decidió dar un salto hacia lo desconocido: creó su propio taller de alfarería en casa. «Construí un espacio propio, pensado desde cero y pegado a mi casa», explica. Su familia la apoyó incondicionalmente, permitiéndole realizar este sueño que le devolvía a su hogar lo que le había tomado prestado debido a su vida laboral.
Hoy, Luz no solo se siente realizada en su nuevo oficio, sino que también ve en su trayectoria una lección para sus hijos: «Siempre vale la pena animarse a elegir con el corazón». La alfarería, asegura, le brinda una vitalidad que el marketing ya no podía ofrecerle, y cada momento libre lo dedica a crear sin prisas.
Su historia invita a reflexionar sobre la búsqueda de la felicidad personal y profesional, mostrando que las pasiones pueden ser redescubiertas en cualquier etapa de la vida.
Fuente: La Nación



