Las clases de parkour infantil se han convertido en un fenómeno que invita a los niños a ver los obstáculos como desafíos y oportunidades para el movimiento. A través de saltos, trepas y desplazamientos, los pequeños exploran sus capacidades físicas en un entorno seguro y controlado.
Una práctica adaptativa y exploratoria
Según Dante Freitas, docente en ClairGym y CECAM, el parkour para niños es una actividad que se adapta a las necesidades de cada niño. «Desde que un bebé puede gatear y sortear obstáculos, se debe fomentar esa búsqueda que evoluciona en acrobacias y saltos», explica. La práctica está diseñada para que los niños redescubran las posibilidades de su cuerpo sin la necesidad de habilidades previas.
Estructura de las Clases
Una sesión típica se inicia con una entrada en calor que enfatiza la movilidad articular, utilizando movimientos imitando animales. Luego, los niños participan en módulos técnicos y recorridos de obstáculos, que incluyen cuatro tipos de movimientos fundamentales: saltos, vaults (pasamanos), rolidos (rodamientos) y grimpeos (escalada).
El Valor del Juego en el Aprendizaje
Freitas destaca que el juego es el lenguaje natural de la infancia, donde la motivación no es la competencia, sino el disfrute del movimiento. «Cuanto antes jueguen y salten, más amplio será su bagaje», comenta. Los niños suelen llegar con ideas propias sobre movimientos que han visto, lo que enriquece la experiencia.
Entorno Seguro y Protocolos de Prevención
Lejos de la idea de riesgo, las clases se llevan a cabo en espacios diseñados para minimizar peligros. El equipamiento básico consiste en calzado deportivo adecuado y las salas están equipadas con pisos de goma eva y colchones de acrobacia. Los protocolos de seguridad son claros y se enfocan en el respeto de los límites personales y las capacidades de cada niño.
Beneficios que Van Más Allá del Deporte
El parkour no solo mejora habilidades físicas como la coordinación y la agilidad, sino que también fomenta valores como la confianza, el compañerismo y la disciplina. Emma Grasset, coordinadora de Parkour Integral, resalta que el desarrollo emocional de los niños se ve potenciado a través de la actividad, ayudándoles a superarse tanto en el parkour como en su vida diaria.
Un Legado que Nació en Francia
El parkour tiene sus raíces en Francia, vinculado al Método Natural, y fue adaptado por Raymond Belle en entornos urbanos. Desde su formalización en los años 90, la disciplina ha crecido globalmente y ha llegado a Argentina, donde se han establecido numerosas escuelas y centros de entrenamiento, formando una comunidad activa y en constante crecimiento.
Fuente: La Nación



