El presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Daniel Salamone, ha desestimado las preocupaciones manifestadas por la comunidad científica, calificando como «falsa» la afirmación sobre una supuesta «fuga de cerebros» en el país. En sus declaraciones, Salamone aseguró que su perspectiva sobre el estado del sistema científico se distancia de la noción de «cientificidio» y negó que exista un desfinanciamiento como se ha denunciado.
El director argumentó que la cantidad de becas otorgadas actualmente supera a la de años anteriores y afirmó que el Gobierno se esfuerza por mantener la excelencia y aumentar el impacto productivo de la ciencia en Argentina.
Sin embargo, sus afirmaciones han sido rápidamente refutadas por profesionales del CONICET. Daniel Feierstein, investigador principal en el área de estudios sobre genocidio, expresó que las declaraciones de Salamone son «muy desafortunadas». Según Feierstein, los salarios de docentes e investigadores están en niveles históricamente bajos, comparables a los de la crisis de principios de 2000, y muchos se encuentran por debajo de la canasta básica.
Feierstein también subrayó la reducción de subsidios para proyectos científicos, lo que, en su opinión, obstaculiza gravemente la investigación. Afirmó que el gobierno actual ha interrumpido proyectos ya aprobados, lo que considera una situación escandalosa y un desperdicio de recursos.
La situación ha llevado a una disminución en la retención de talentos, lo que ha sido corroborado por Juan Esteban Ugalde, director de IIBio, quien señaló que «hay menos ingresos» en el sistema científico. Ugalde indicó que, aunque las becas puedan ser similares a las de años anteriores, no se observa una política científica clara desde hace dos años, lo que ha provocado la salida de jóvenes investigadores.
Otro investigador, Juan Manuel Carballeda, ha criticado duramente a Salamone, sugiriendo que su gestión será recordada como destructiva para el sistema científico nacional. Carballeda enfatizó la falta de fondos y la escasez de subsidios, lo que hace que los concursos de becas sean cada vez menos atractivos.
La comunidad científica se ha manifestado en diversas ocasiones, demandando al Estado una mayor inversión en ciencia y tecnología, ante el alarmante descenso de recursos, que actualmente representa solo el 0,14% del PIB. La situación actual plantea un desafío crítico para la investigación en Argentina, con implicaciones que podrían afectar su desarrollo futuro.
Fuente: NA
