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El Impacto de El Niño en las Temperaturas Argentinas: Claves de un Especialista

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Las mañanas frías y los días grises en Argentina han generado inquietud entre los ciudadanos sobre el inusual clima primaveral. Inti Bonomo, licenciado en Ciencias Ambientales, analizó el fenómeno de El Niño y su influencia en las temperaturas del país, explicando que la nubosidad juega un papel crucial en este contexto.

Bonomo destacó que el calentamiento del océano modifica la circulación atmosférica, permitiendo la llegada de humedad al centro de Argentina. Esta presencia continua de nubes reduce la radiación solar que llega a la superficie, lo que provoca un retraso en el aumento de las temperaturas. «Ahora va a seguir creciendo y el pico va a ser en diciembre», afirmó el especialista, aunque advirtió que las consecuencias del fenómeno no cesarán de inmediato tras alcanzar su máximo.

En su exposición, Bonomo explicó que El Niño, al calentar parte del océano, altera procesos oceánicos y atmosféricos que favorecen la formación de nubes. «Tenemos esta gran capa de nubes que nos está tapando el sol», indicó, lo que puede resultar en temperaturas más frescas en el centro del país a pesar del aumento global de la temperatura.

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Para ilustrar esta relación, el especialista comparó el efecto de las nubes con la diferencia entre usar ropa blanca o negra bajo el sol. Las superficies claras reflejan más radiación, mientras que las oscuras absorben más energía. En este sentido, las nubes reflejan parte de los rayos solares, limitando el calentamiento de la superficie terrestre.

Bonomo también se refirió al momento en que El Niño podría alcanzar su mayor intensidad. Aunque el pico se espera para diciembre, enfatizó que se trata de un pronóstico y que es fundamental observar el descenso posterior y su velocidad. Además, aclaró que el pico no necesariamente coincide con el mes más frío o lluvioso en cada localidad, sino que se relaciona con el máximo de la anomalía positiva de temperatura del océano.

El especialista concluyó que la humedad generada durante este proceso tendría efectos persistentes en los meses siguientes, incluso hasta abril, lo que sugiere que un eventual máximo en diciembre no conducirá a un cambio inmediato en las condiciones climáticas.

Por último, Bonomo abordó el impacto de la nubosidad en las temperaturas estivales, señalando que las nubes no solo reflejan radiación solar, sino que también dificultan la pérdida de calor acumulado. Esto podría resultar en temperaturas más estables, moderando las diferencias entre los momentos de mayor calentamiento y aquellos en los que la superficie pierde energía.

Fuente: La Nación

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