En un giro histórico, los demócratas han recuperado el control de ambas cámaras del Congreso, lo que se traduce en un claro rechazo a la gestión del presidente Trump. Aunque el resultado era esperado, la magnitud de la derrota republicana sorprendió a muchos, incluso en estados tradicionalmente favorables como Texas. Con esto, los demócratas alcanzan un total de 260 escaños en la cámara baja y 56 en el Senado.
Los analistas destacan que la caída del ingreso disponible de las familias, impulsada por la guerra con Irán, los aranceles y el aumento de tasas de interés, se ha convertido en la principal razón detrás de este cambio político. Sin embargo, la situación financiera global no parece encontrar estabilidad.
Pese a un rebote inicial tras las elecciones, donde el S&P 500 subió un 1,6%, el mercado enfrenta una nueva oleada de incertidumbre. La derrota republicana ha ocasionado una disminución en las tasas de interés, lo que anticipa limitaciones en el gasto en defensa y posibles recortes de impuestos. El precio del crudo también se vio afectado, cayendo un 8,6% en un solo día, ante la expectativa de una resolución inminente en Medio Oriente.
Por otro lado, el riesgo país ha alcanzado máximos desde 2025, superando los 900 puntos, y el índice MSCI Merval ha tocado su menor valor desde octubre, un 7% por debajo del nivel pre-electoral. Aunque el contexto internacional no favorece la situación, no es la única razón detrás de la debilidad actual del mercado. Los bonos de países emergentes han caído un 2,8% desde finales de julio, mientras que los bonos locales han sufrido una disminución del 18%, mucho más de lo esperado.
En respuesta a esta situación, el Banco Central ha intervenido en el mercado de bonos en pesos, comprando títulos del tramo largo para estabilizar las valuaciones. El volumen de operaciones en los bonos duales largos superó los $1,7 billones, más de 20 veces el promedio de los 30 días anteriores, lo que permitió revertir una caída inicial superior al 1%. El objetivo es establecer un límite a los rendimientos de los títulos post-elecciones, de cara a las desafiantes licitaciones que se llevarán a cabo a finales de noviembre y diciembre.
Fuente: La Nación



