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1 noviembre 2026, 10:43 am

La Casa del Acantilado: Innovación y Artesanía en la Construcción

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En un contexto donde la construcción se inclina hacia la industrialización, La Casa del Acantilado, erigida sobre una colina con una inclinación de 42 grados, desafía las convenciones al demostrar que la arquitectura disruptiva y eficiente puede ser accesible. Este proyecto español busca reivindicar el valor de la artesanía en la edificación.

Uno de los logros más destacados es su cubierta, diseñada por el ingeniero Manuel Rojas, que implementa un sistema estructural innovador con un encofrado artesanal de mallas metálicas deformables, logrando una reducción significativa de costos en comparación con los métodos tradicionales de construcción en madera o acero.

Las escamas de zinc que cubren el techo también son un ejemplo de innovación. Estas fueron fabricadas y colocadas manualmente a partir de bobinas suministradas por ASLA, lo que resulta en un acabado singular y económico. Además, el mobiliario fue elaborado artesanalmente a partir de modelos digitales, combinando precisión técnica con oficio manual.

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Los creadores del proyecto afirman que “un edificio bello no tiene por qué ser caro”, enfatizando que la clave radica en la ilusión, el trabajo colaborativo y la interacción entre el cliente, el arquitecto y los profesionales de la construcción.

La vivienda se organiza en dos niveles, con un gran salón aterrazado en la planta baja que se abre hacia una piscina. En la planta superior, las habitaciones se proyectan hacia el paisaje, creando un espacio interior de 150 metros cuadrados que puede transformarse en un “teatro doméstico” para eventos y actividades diversas.

Desde una perspectiva ambiental, la casa resalta por estar parcialmente enterrada, aprovechando la temperatura constante del subsuelo, que ronda los 19,5 °C. Una cámara de aire de 40 centímetros asegura una regulación inteligente de la ventilación y la humedad, mientras que la doble capa de hormigón en la cubierta, con un aislamiento térmico, garantiza eficiencia energética a bajo costo. Estas innovaciones hacen que la vivienda no requiera sistemas de calefacción ni refrigeración, además de que los materiales utilizados fueron producidos localmente, contribuyendo a la reducción de la huella de carbono del proceso constructivo.

En un panorama donde predominan la estandarización y la producción en serie, La Casa del Acantilado se posiciona como un manifiesto en favor del trabajo artesanal, la técnica inteligente y la arquitectura como un acto cultural.

Fuente: La Nación

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