El mapa de la inseguridad en el conurbano revela una marcada disparidad en las tasas de robos, según las estadísticas oficiales del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) y del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. En este contexto, se destacan notables contrastes entre municipios que han implementado políticas de prevención efectivas y otros que enfrentan un aumento alarmante en la delincuencia.
Durante el periodo 2023-2025, San Isidro se posicionó como el municipio con la mayor reducción en la tasa de robos por habitante, con una disminución del 30,5%. Le siguen Avellaneda con un descenso del 30,1%, y Vicente López, que reportó una baja del 25,5%. Estos tres distritos se alejaron del comportamiento promedio regional, donde varios municipios experimentaron incrementos significativos en los robos.
Por el contrario, el partido de Malvinas Argentinas registró el incremento más notable, con una variación del 54% en la tasa de robos. Este aumento es seguido por San Fernando con 36% y Lomas de Zamora con 30,7%. Esta disparidad pone de manifiesto las diferencias en la efectividad de las estrategias de seguridad implementadas en el área.
Además, el análisis de los datos de los 24 municipios del Gran Buenos Aires muestra que 12 localidades lograron reducir los delitos, mientras que seis experimentaron incrementos leves o moderados y otros seis enfrentaron aumentos severos. Entre las comunas que reportan mejoras se encuentran Esteban Echeverría (-22%), San Miguel (-19%) y Morón (-15,6%).
En contraste, las alarmantes subas se registraron en Ituzaingó (11%), Merlo (18,5%) y Lanús (27,5%). En 2025, la tasa promedio nacional de robos fue de 778 casos cada 100.000 habitantes, mientras que San Isidro se mantuvo un 36% por debajo de esta cifra, con 645 robos menos en comparación a años anteriores.
Las estadísticas también muestran un notable descenso en el robo automotor, que cayó un 90,7% entre el primer semestre de 2023 y el de 2026. Este contexto sugiere una mejora en la seguridad, aunque la preocupación persiste debido a las cifras de homicidios dolosos, que alcanzaron su máximo nivel en diez años en 2023, aunque también se redujeron a la mitad en los años siguientes.
Finalmente, el primer semestre de 2026 se ha convertido en el más seguro de los últimos cuatro años para San Isidro, con una disminución general en los delitos prevenibles del 41% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esto resalta la importancia de las políticas de seguridad implementadas en algunos municipios frente a la creciente problemática en otros.
Fuente: La Nación



