Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) han alzado la voz tras las recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien se refirió de manera despectiva a quienes critican la apertura económica, calificándolos de «tarados». Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), expresó que hay un «evidente desconocimiento» sobre la situación actual que enfrenta el sector.
Rosato afirmó que «la salida no es la descalificación» y subrayó que los problemas que enfrentan las PYMES son consecuencia de una estructura de costos que las hace menos competitivas. «Producir en Argentina implica costos que no se encuentran en otros países», agregó. Los altos impuestos, que son el doble de los que se pagan en el exterior, junto a los costos logísticos y energéticos, han encarecido significativamente los productos locales.
El dirigente también criticó la apertura indiscriminada de la economía, señalando que se suma a la falta de competitividad un contexto de «competencia desleal» debido a la falta de control sobre las importaciones. «Nos mandan a la cancha sin las mismas reglas de juego», denunció.
Pese a las críticas, Rosato mostró la disposición de las PYMES para entablar un diálogo, manifestando el deseo de «abrir las puertas de las fábricas» para trabajar junto al Gobierno en la identificación de los problemas que afectan al sector. Resaltó que las PYMES son fundamentales para el empleo en el país y que necesitan ser escuchadas en el contexto de la producción.
La Unión Industrial Argentina (UIA) también se pronunció sobre las declaraciones de Caputo. Su presidente, Martín Rappallini, afirmó que los comentarios del ministro no favorecen el diálogo necesario para mejorar la situación del país. Rappallini enfatizó que defender la industria es compatible con la búsqueda de estabilidad macroeconómica y la reducción de la inflación.
Las declaraciones del ministro se dieron en el marco de un evento donde criticó a sectores industriales por recibir subsidios en administraciones anteriores, afirmando que esto no evitó la caída de la industria en un 10% durante los últimos años. Estas palabras han intensificado el debate sobre la situación del sector industrial argentino y la necesidad de un enfoque más colaborativo.
Fuente: La Nación



