La televisión abierta atraviesa una crisis que se hace cada vez más evidente. La repetición de formatos, los escasos presupuestos y la falta de innovación han llevado a la pantalla chica a un ciclo de desinterés entre los televidentes. Este lunes, un análisis de los números de audiencia dejó al descubierto una realidad alarmante: ningún programa logró superar la barrera de los dos dígitos, un hecho inusual para un inicio de semana.
A pesar de que Telefe se posicionó como el canal más visto con un promedio de 7 puntos, seguido por Eltrece con 4,8 puntos, el rendimiento de los programas fue preocupante, especialmente tras el final de Gran Hermano, que provocó una caída significativa en la audiencia. Telefe noticias e Historias de corazón fueron los más destacados con promedios de 8,7 puntos, marcando la cifra más alta de la semana.
La novela brasileña Avenida Brasil, que ha sido un pilar de la programación, sigue atrayendo a los televidentes, posicionándose como la opción más popular. El programa Popstars, que busca formar una nueva banda musical, ha decepcionado, promediando solo 6,9 puntos y quedando por debajo de su competidor directo Es mi sueño.
El contexto se vuelve más complicado con la decisión de programar dos ciclos similares a la misma hora, lo que fragmenta aún más la audiencia. Aunque Popstars tuvo un inicio prometedor con un promedio de 11.3 puntos, su rendimiento ha caído drásticamente en el último mes. Desde su debut, el programa ha perdido casi la mitad de su audiencia.
Otros programas de la noche también experimentaron dificultades: Pasapalabra promedió 4,4 puntos en su nuevo horario, mientras que Telenoche alcanzó 5,4 puntos. La tendencia es preocupante, ya que los programas más vistos del día son, en su mayoría, de la tarde, lo que refleja una falta de conexión en el prime time.
La historia de la televisión argentina muestra que innovaciones pasadas, como la introducción de telenovelas en horarios estelares, han sido exitosas. Sin embargo, la falta de creatividad en la programación actual plantea serias dudas sobre el futuro de la televisión abierta y su capacidad para recuperar a un público que cada vez se aleja más.
Fuente: La Nación



